¿Te suena?
“Eso nunca me llegó a la cocina”
Es mediodía, entran cuatro mesas al tiempo y el mesero anota en un papelito que después nadie entiende. La hamburguesa era sin cebolla, la limonada era de coco y la mesa del fondo lleva media hora esperando algo que nunca se pidió.
Tú corres entre la caja y la cocina tratando de apagar incendios. Y lo peor es que la comanda perdida no aparece en ningún lado: no queda en la caja, no queda en un reporte. Solo queda un cliente molesto que no vuelve.