¿Te suena?
“¿Cómo que no hay pollo?”
Un cliente pide el plato del día y en la cocina te dicen que se acabó el pollo desde hace una hora. Nadie avisó. Tú no sabías, y el cliente ya había esperado.
Llevas el inventario en un cuaderno o en la cabeza. A fin de mes compraste mucho, vendiste bastante, y aun así no te cuadra. Sabes que algo se pierde, pero no sabes qué ni dónde.