¿Te suena?
“El WhatsApp no para de sonar”
A las doce empieza: "¿tienen menú?", "¿cuánto vale el domicilio?", "¿a qué hora cierran?". Mientras respondes lo mismo por décima vez, un cliente que sí quería pedir se cansó de esperar y le escribió a otro restaurante.
Los pedidos quedan regados entre chats, audios y pantallazos. La dirección estaba tres mensajes arriba, el cambio de bebida llegó después y alguien tuvo que copiar todo a mano para la cocina.